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ALBÓNDIGAS CON SALSA DE ALMENDRAS

Hay muchas versiones de las clásicas albóndigas con salsa de almendras, y no es de extrañar que cada familia tenga la receta “de verdad”, puesto que pertenece al recetario tradicional malagueño y cualquiera de las variantes que se transmiten de padres a hijos puede ser la definitiva, o al menos es la sensación que experimento yo cada vez que tengo la ocasión de probarlas.

Las primeras albóndigas con salsa de almendras que me vienen a la memoria son las que cocinaba nuestra vecina Lucía, en una época de mi vida en la que era más fácil encontrar en casa salsa de pescado nuoc mam o polvo de cinco especias, que pimentón o laurel (por suerte tengo ya de todo en casa… jajaja). Por cierto, menuda sorpresa me llevé al probarlas: Qué bola de carne picada tan tierna y jugosa… ¡y cómo era posible que ese plato se comiera sin acompañar con arroz blanco o fideos de arroz hervidos! En fin, toda una experiencia gastronómica para mí, que para aquel entonces no era consciente de que un día estaría cocinando mi propia versión de las albóndigas a mis hijas y que ellas pensarían que la receta de mamá es la receta “de verdad”.

Bueno, amigos, no me enrollo más, que estas albóndigas no son difíciles de cocinar, pero requieren de cierto cariño, así que, manos a la obra.

¡Que paséis una feliz semana y una magnífica Castanyada o puente de Todos los Santos!

Ingredientes

PARA LAS ALBÓNDIGAS
750 g de carne picada de cerdo y ternera
2 rebanadas de un buen pan de molde de panadería
100 ml de leche entera de vaca
1 huevo
1 diente de ajo pelado y picado muy fino
Media cucharadita de sal
Una pizca de pimienta negra recién molida
Una cucharada de piñones (opcional)
Una cucharada colmada de harina de trigo
Una cucharada colmada de harina de maíz
Un buen chorrito de aceite de oliva suave
PARA LA SALSA DE ALMENDRAS
50 g de almendras tostadas
12 picos de pan
2 cebollas medianas
1 zanahoria
1 rama de apio
125 ml de vino blanco
300 ml de agua
Una pizca de sal
4 hebras de azafrán

Instrucciones

1
En un bol grande, pon las dos rebanadas de pan y la leche. Deja que el pan absorba bien la leche hasta que no queden trozos secos (si es necesario, añade un poco más de leche) y desmenúzalo completamente con la ayuda de las manos.
2
En el mismo bol, añade la carne picada, el huevo, el ajo, la sal y la pimienta. Con la ayuda de un tenedor, remueve enérgicamente y de manera envolvente todos los ingredientes hasta que quede una mezcla homogénea. Añade a continuación los piñones y mezcla un poco más hasta que se hayan distribuido por toda la mezcla.
3
Mezcla las harinas en un plato hondo y reserva. Ve haciendo bolitas con la mezcla de carne (del tamaño de una nuez) y pásalas por la harina, con cuidado de que se quede la superficie completamente cubierta de una fina capa. Reserva.
4
Pon una cazuela baja (yo suelo usar una de hierro forjado) al fuego y añade un buen chorrito de aceite de oliva suave. Cuando el aceite esté bien caliente, fríe las albóndigas a fuego medio hasta que se doren y con cuidado de que no se rompan. Retíralas de la cazuela y reserva.
5
En el mismo aceite de freír las albóndigas, vas a hacer un sofrito de rechupete, añadiendo las dos cebollas peladas muy finas con una pizca de sal y friendo a fuego muy suave durante diez minutos. Añade entonces la zanahoria y el apio pelados y picados muy finos. Continúa con el sofrito a fuego lento durante unos 40 minutos más, añadiendo un poco de aceite más si es necesario.
6
Introduce en la cazuela las albóndigas de nuevo y añade la sal, el vino blanco y el agua. Sube el fuego hasta que hierva la salsa y entonces, añade el azafrán y sigue cocinando a fuego lento otro rato, para que se vayan mezclando todos los sabores.
7
Mientras tanto, en un mortero, pica bien las almendras hasta que obtengas una mezcla con un aspecto similar al coco rallado. Añade al mortero los picos de pan y sigue picando hasta que se hayan desmenuzado casi completamente. Añade esta picada a la cazuela, remueve bien y deja cocinar a fuego lento unos diez minutos más y ya tendrás listo este estupendo plato. Nota: Ten cuidado de que no se te queme el fondo, ya que esta salsa tiene mucha consistencia y es posible que necesites añadir un poco más de agua durante la cocción.

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