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MATÓ – Requesón fresco casero

¡Esta semana nos vamos a divertir juntos haciendo mató casero!

El mató es un tipo de queso fresco catalán que tiene una textura similar al requesón o a la ricotta italiana. Está riquísimo y lo puedes utilizar con pastas, postres o ensaladas, como la que te propuse la semana pasada en la receta ” ENSALADA VIETNAMITA CON MATÓ CASERO“.

En Cataluña se suele encontrar en casi todos los restaurantes como postre, se llama Mel i Mató y consiste en queso fresco acompañado de miel. Aunque parezca algo tan sencillo y básico, está tan bueno que cuando lo pruebas por primera vez, es posible que se te escape una sonrisa delatora que no podrás ocultar, pues la cremosidad del queso y su sabor casan increíblemente bien con la dulzura y viscosidad de la miel… ¡para volverse loco!

Te vas a sorprender también de lo fácil y divertido que es de hacer, y de los pocos ingredientes que lleva la receta… tan sólo tres: leche, yogur y limón. Este último ingrediente le va a dotar al mató de un ligero sabor cítrico que no suele tener el mató hecho con cuajo, pero que según mi parecer, queda aún más auténtico si se trata de un queso fresco hecho en casa 🙂

De pequeña leí una leyenda en la que un pastor árabe descubría el queso accidentalmente transportando leche en el estómago de uno de sus animales mientras atravesaba el desierto. Desde entonces, siempre he sentido curiosidad en la elaboración del queso y me sorprende enormemente la capacidad que tienen muchos artesanos en conseguir quesos tan diferentes y ricos a partir de un ingrediente tan básico… Imaginad mi satisfacción al cocinar este queso, que aunque no sea un fabuloso queso manchego, es tan fácil de hacer y requiere de tan pocos conocimientos en la materia, que le quita a una la espinita de hacer su propio queso en casa 😉

¡Hala, aquí tienes estos sencillos pasos!

 

Ingredientes

1,5 litros de leche fresca de vaca
50 ml de zumo de limón
125 g de yogur griego
UTENSILIOS
Una olla
Gasa hidrófila (lo suficientemente grande para contener unos 500 gramos de mató)
Un escurridor
Un bol grande (que recoja el suero del escurridor)
Una pinza (con la que atar la gasa con el cuajo)

Instrucciones

1
Calienta la leche en una olla a fuego fuerte hasta que esté muy caliente, pero sin llegar a hervir.
2
Retira la olla del fuego y añade el yogur y el zumo de limón. Remueve con unas varillas manuales hasta que se haya conseguido una mezcla homogénea.
3
Deja reposar la olla tapada durante unas unas horas en un lugar templado o hasta que veas que el cuajo se separa completamente del suero. Siguiendo la receta del mismo modo en invierno (20ºC) necesitarás unas 4 horas y en verano (27ºC) unas 2 horas, así que te recomiendo que la dejes reposar en el sitio más templado que tengas en casa para acelerar el cuajado de la leche.
4
Pon en la base del escurridor la gasa hidrófila y coloca el escurridor sobre un bol grande. Vierte la leche cuajada sobre el escurridor. Todo el suero pasará a través de la gasa y el cuajo se quedará retenido en la misma.
5
Con cuidado, haz un hatillo con la gasa hidrófila conteniendo así la totalidad del cuajo. Aprieta bien para que siga escurriendo el suero y ayúdate de una pinza para mantener la gasa bien atada. Pon un peso encima del hatillo y deja que termine de escurrir una hora más aproximadamente.
6
Saca el cuajo de la gasa e introdúcelo en una fiambrera o tupper. Deja enfriar en la nevera unas cuantas horas y ¡ya tendrás listo tu mató casero! ¿Has visto lo fácil y rico que te puede salir tu propio queso fresco con tan sólo 3 ingredientes? Mmmmmm...

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