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TEMPURA MEDITERRÁNEA DE LUBINA

Si la lubina es uno de tus pescados favoritos, como me ocurre a mí, no podrás parar de comer esta tempura mediterránea de lubina, pues queda increíblemente buena: crujiente por fuera y tierna por dentro… ¡Un auténtico manjar!

¿Has estado alguna vez en Málaga? Si es así, seguro que conoces el pescaíto frito, una fritura malagueña a base de pescado o marisco que está absolutamente deliciosa. Allí, hay restaurantes por toda la provincia que se dedican exclusivamente a preparar este plato en todas sus variantes. Es difícil pasar por alto sus platos y no repetir, sobre todo cuando está tan al alcance de la mano y del bolsillo.

¿Y conoces la tempura? Consiste en otro tipo de fritura japonesa ligera y crujiente excepcional. En casi todos los restaurantes japoneses que hay en España, suele haber un rincón en la carta destinada a este plato, que se suele preparar con verduras, pescados y mariscos. Los resultados suelen ser también muy buenos, aunque no tengan demasiado que ver con los restaurantes que hay en Japón que se dedican, también exclusivamente, a preparar tempura y acompañarla con salsa y nabo rallado.

Mi experiencia personal con ambos tipos de fritura ha sido tan buena que he querido reproducir una receta similar con una tempura mediterránea de lubina y que sea fácilmente practicable en casa, a pesar de que no sea posible conseguir el ingrediente casi vivo, que es como lo cocinaban en Japón (el cocinero metía la mano en una bañera con ¡pescado vivo! e iba casi directamente a la freidora). ¿El secreto? Cerveza muy fría y harina de garbanzo… sigue leyendo y ponte manos a la obra. Espero que no te defraude la receta.

¡Que pases una feliz semana y se te de muy bien la cocina!

Ingredientes

2 lubinas de unos 500 gramos cada una
1 vasito de cerveza bien fría
1 vasito de harina de garbanzo
1 cucharadita de café de bicarbonato sódico
1 pizca de sal
Aceite de oliva suave para freír

Instrucciones

1
Cuando vayas a la pescadería, pide que te quiten las escamas de las lubinas y te las preparen en lomos, a ser posible sin espinas. Corta cada lomo en 4 trozos. Reserva.
2
En un bol mezcla bien la cerveza bien fría, la harina de garbanzo, el bicarbonato sódico y la sal. Tiene que adquirir la consistencia de una nata líquida espesa.
3
Pon abundante aceite en una sartén y cuando esté bien caliente, ve introduciendo los trozos de lubina previamente rebozados en la mezcla anterior. Fríe a temperatura media-alta y cuando hayan adquirido un tono dorado como en la foto por un lado, dales la vuelta. Ve poniendo las piezas fritas en un escurridor metálico hasta el momento de servir para que escurra el excedente de aceite y se mantenga la lubina crujiente.

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